#vigilancia

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Some notes from RightsCon 2022

Between June 6 and 10, the new edition of RightsCon took place, an event organized by Access Now that gathers activists, journalists, government authorities, companies and civil society organizations to reflect, discuss and exchange around the intersections between technology and human rights.[...]

#conocimientolibre #english #internet #rightscon #tecnopolitica #vigilancia

Originally posted at: https://sursiendo.org/2022/06/some-notes-from-rightscon-2022/

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Tres retos para la web, según su inventor

Artículo de Tim Berners-Lee en webfoundation.org

Hoy (12/03/2017), la red informática mundial, la famosa WWW de la world wide web, cumple 28 años. Este es un mensaje de Sir Tim Berners-Lee, nuestro fundador e inventor de la web, sobre cómo ha evolucionado la web y qué debemos hacer para asegurar que cumple su visión de ser una plataforma de igualación que beneficia a toda la humanidad.

Hoy se cumplen 28 años desde que envié mi propuesta original para la red informática mundial. Imaginaba la web como una plataforma abierta que permitiría a todas las personas, en todas partes compartir información, tener acceso a oportunidades y colaborar más allá de límites geográficos y culturales. De muchas maneras, la web ha cumplido con esta visión, aunque mantenerla abierta ha requerido de muchas batallas. Pero en los últimos 12 meses, me he sentido cada vez más preocupado por tres nuevas tendencias que creo que debemos abordar para que la web cumpla con su verdadero potencial como herramienta que sirve a toda la humanidad.

1) Hemos perdido control de nuestra información personal

El modelo de negocios actual de muchos sitios web ofrece contenido libre a cambio de información personal. Muchos estamos de acuerdo con esto -aunque a menudo aceptamos largos y confusos documentos con términos y condiciones- pero fundamentalmente no nos importa que se recopile algo de información a cambio de servicios gratuitos. Pero no estamos viendo un truco. Cuando nuestra información se conserva en lugares patentados, la perdemos de vista, perdemos los beneficios que podríamos obtener si tuviéramos control directo sobre esta información, y eligiéramos cuándo y con quién compartirla. Es más, a menudo no tenemos ninguna manera de dar a conocer a las empresas qué información preferiríamos no compartir –sobre todo con terceros– pues los términos y condiciones se toman o se dejan.

La recopilación de información generalizada por parte de las empresas tiene otros impactos. A través de la colaboración -o coacción- con empresas, los gobiernos también observan cada vez más todos nuestros movimientos en línea, y con la aprobación de leyes extremas que atentan contra nuestros derechos a la privacidad. En regímenes represivos, es fácil ver el daño que se puede causar –pueden arrestar a los blogueros o matarlos, y pueden monitorear a opositores políticos. Pero incluso en países donde creemos que los gobiernos tienen en mente el mejor interés de sus ciudadanos, esto simplemente va demasiado lejos todo el tiempo. Tiene un efecto negativo sobre la libertad de expresión y evita que se use la web como espacio para explorar asuntos importantes, como problemas delicados de salud, sexualidad o religión.

2) Es muy fácil difundir información errónea en la web

Hoy en día, la mayoría de personas encuentra noticias e información en la web por medio de apenas unas cuantas redes sociales y motores de búsqueda. Estos sitios ganan más dinero cuando hacemos clic en los enlaces que nos muestran. Y eligen qué mostrarnos basándose en algoritmos que adquieren ese conocimiento a partir de nuestra información personal, que extraen constantemente. El resultado final es que esos sitios nos muestran contenido en el que creen que haremos clic, lo que significa que la información errónea, o ‘noticias falsas’ (“fake news”), algo sorprendente, sobrecogedor o diseñado para apelar a nuestras preferencias, se puede esparcir como reguero de pólvora. Y a través del uso de ciencias de datos y ejércitos de bots, quienes tienen malas intenciones pueden engañar al sistema para difundir información errónea y obtener un beneficio económico o político.

3) La publicidad política en línea necesita transparencia y entendimiento

La publicidad política en línea se ha convertido rápidamente en una industria sofisticada. El hecho de que la mayoría obtenga su información de apenas un puñado de plataformas y la creciente sofisticación de los algoritmos que sacan provecho de abundantes reservas de información personal, significa que ahora las campañas políticas están elaborando anuncios individuales dirigidos directamente a los usuarios. Una fuente sugiere que durante el periodo electora estadounidense de 2016, diariamente se presentaban hasta 50,000 variaciones de anuncios en Facebook, situación a la que es casi imposible dar seguimiento. Y hay sugerencias de que algunos anuncios políticos –en Estados Unidos y alrededor del mundo- se están usando de maneras poco éticas –para dirigir a los votantes a sitios de noticias falsas, por ejemplo, o para hacer que potenciales votantes se mantengan alejados de las urnas. La publicidad dirigida permite que una campaña comunique cosas completamente diferentes, posiblemente contradictorias, a diferentes grupos. ¿Es eso democrático?

Estos son problemas complejos, y las soluciones no serán simples. Pero ya podemos observar algunos senderos que nos pueden guiar hacia el progreso. Debemos trabajar junto con las empresas web para encontrar un equilibrio que a partir de criterios de justicia le devuelva un grado de control sobre información a las personas, incluido el desarrollo de nueva tecnología como “data pods” personales de ser necesario y explorar modelos alternativos de ingresos como suscripciones y micropagos. Debemos luchar contra los excesos gubernamentales en leyes de vigilancia, incluso a través de los tribunales, de ser necesario. Debemos rechazar la información errónea exhortando a gatekeepers como Google y Facebook a continuar los esfuerzos por combatir el problema, y también evitando la creación de cualquier órgano central para decidir qué es “verdadero” o no. Necesitamos más transparencia algorítmica para entender cómo se toman decisiones que afectan nuestra vida, y tal vez un conjunto de principios comunes a seguir. Necesitamos con urgencia cerrar el “punto ciego en internet” en la regulación de las campañas políticas.

Nuestro equipo en la Fundación Web trabajará en muchos de estos problemas como parte de nuestra nueva estrategia de cinco años -investigando los problemas con más detalle, elaborando soluciones de políticas proactivas y generando coaliciones para progresar hacia una web que otorgue igual poder y oportunidad a todos y todas. Los exhorto a apoyar nuestro trabajo de la manera que puedan -corriendo la voz, presionando a las empresas y gobiernos o haciendo una donación. También hemos recopilado un directorio de otras organizaciones de derechos digitales en todo el mundo para que también exploren y evalúen apoyar.

Tal vez yo haya inventado la web, pero todos han ayudado a crear lo que es hoy en día. Todos los blogs, artículos, tuits, fotos, videos, aplicaciones, páginas web y más representan las contribuciones de millones en todo el mundo que construyen nuestra comunidad en línea. Todo tipo de personas han ayudado, desde políticos que luchan por mantener la web abierta, organizaciones de normalización como W3C que aumentan el poder, la accesibilidad y la seguridad de la tecnología, y personas que han protestado en las calles. El año pasado, vimos a los nigerianos resistirse a un proyecto de ley de medios sociales que hubiera obstaculizado la libre expresión en línea, clamor popular y protestas en regional bloqueos regionales de internet en Camerún y enorme apoyo público a la neutralidad de la red en India y la Unión Europea.

Se ha necesitado de todos para construir la web que tenemos, y ahora depende de nosotros construir la web que queremos -para todos y todas. Si quieres tener una mayor participación, únete a nuestra lista de correo, colabora con nosotros, únete o dona a alguna de las organizaciones[*] que están trabajando en estos problemas alrededor del mundo.

#democracia #solid #pods #w3c #www #estandarización #libertad #vigilancia #privacidad #neutralidad #NeutralidadDeLaRed #NeutralidadRed #CapitalismoVigilancia #CapitalismoDeLaVigilancia #BernersLee

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[*] Este enlace no respeta el documento original, para no redirigir a las plataformas que se cuestionan. Hemos replicado la lista de organizaciones, e iremos reelaborando el documento a la vista del original.

lfajardo@encanarias.info

Educación y feudalismo tecnológico en tiempo de coronavirus.

Eli y Pedro son maestros, no sabían en qué lío metían a sus alumnos.

Eli es maestra. Está feliz de la vuelta al cole, y siente que esta vez si pasa algo con el covid está más preparada para que sus niños no pierdan clase. El cole ha optado por usar Google Classroom, GMail y el resto de soluciones de dicho entorno. No sabe que cada error que cometan sus niños en clase le está cerrando puertas. Su inteligencia artificial (IA) analiza sin cesar el comportamiento actual, y los comportamientos archivados, para deducir el futuro. Acierte o no, ha condicionado el devenir de sus niños. Lo mismo ocurre con otras soluciones que siguen el modelo de uso por datos.

Pedro, el director del CEIP, había acogido la idea con entusiasmo. Por fin alguien le daba soluciones, y sólo por 20 euros al año. No se dio cuenta de que por ese precio no se puede prestar ese servicio, que es una práctica monopolística para eliminar la competencia, porque lo que interesa son los datos de los niños. Él no está en esas cosas, es normal. En su escuela al Delegado de Protección de Datos ni está ni se le espera, aunque sea obligatorio. Nadie le ha dicho que esas decisiones hay que tomarlas asesorado por este tipo de profesionales. Eso es una de las cosas que quiere el Derecho de la Unión Europea para proteger a sus ciudadanos de la lacra de este mercado de los datos (“protección de datos desde el diseño y por defecto” lo llaman). Es por eso que nadie le ha explicado que el responsable de los datos (su colegio) cuando pide ayuda para su gestión a un tercero (encargado del tratamiento) tiene que tener un contrato que garantice que el centro pueda dar instrucciones sobre la forma de uso de los datos. Él no se ve dándole instrucciones a Google... ni le harán caso, ni el contrato lo dice. No, claro que no ha hecho la evaluación de impacto en derechos y libertades requerido por la normativa, pero sí ha pedido el consentimiento de los padres, siguiendo una plantilla que la empresa tiene disponible en su web... Sí, también eso lo ha hecho mal. El colegio es un servicio público, todos lo tenemos que usar, un padre no puede decidir no llevar a su hijo... y tampoco discriminarlo y marcarlo en la comunidad educativa haciendo que sea el bicho raro que no usa la tecnología elegida por el Colegio. La legitimación de las Administraciones Públicas para usar los datos de los ciudadanos para prestar el servicio no les viene del consentimiento del ciudadano (artículo 6.1.a del RGPD), sino de su competencia para la gestión del servicio (letra e del mismo ordinal y artículo). No tienen que preguntar, lo que tienen es que hacerlo legalmente, fundamentalmente informar de qué tipo de tratamientos realizan con los datos, cómo los gestionan. Los padres no pueden contestar que no, no se les puede hacer correr con ese peso. No les corresponde, y su autorización no exime al responsable del servicio de su correcta elección.

Pedro es víctima de la falta de políticas públicas para implementar nuestras normas. Es consciente de que muy bueno no puede ser. Ha intentado en otros años montar grupos de Telegram en lugar de WhatsApp, informar a los padres con un canal de Twitter… pero no se ha dado cuenta de que con eso ha descuidado el único canal en el que no se reutilizan por terceros los datos de los usuarios: el blog del que les dotó la Consejería de Educación. Sabiendo como saben que hay otros mecanismos modernos, no se explica cómo no le ofrecen una solución rápida de comunicación con los padres. Los medios que ofrece la Consejería son viejos e insuficiente, inutilizables.

Pedro hizo lo mismo que ve hacer a sus políticos, a las Administraciones Públicas, volcados en “irse a la nube”. Precisamente el Cabildo de su isla está con un proyecto piloto para migrar el correo corporativo a una nube pública… Nadie les ha dicho que cuando se envíe información de un expediente proponiendo una sanción a un ciudadano, será leído… e igual que al Consejero le sale en su móvil cuando compra un billete el mensaje de “Veo que vas a volar el día 27 ¿quieres que te lo guarde en la agenda?”, a las entidades de crédito le sale un “yo no recomendaría dar crédito a...” a ese ciudadano… porque ya saben que podría ser objeto de una sanción… Es un ejemplo simple, pero Dani, que trabaja en servicios sociales, ha comenzado a comprender ahora porqué la sociedad parece haber marcado a las víctimas de violencia… él ya no quiere mandar los informes sobre su situación por el correo corporativo, y si lo hace exige cifrarlo… sus compañeros lo miran como un loco… él es consciente de que está protegiendo a personas que ya lo han pasado bastante mal, y tienen derecho a que les dejen rehacer su vida. Dani no sabe cómo hacérselo ver a los que él llama "los de arriba". Tiene un amigo informático que le ha ayudado a comprender el problema, un compañero de trabajo que además le dice que se da la paradoja de que el Cabildo tiene una envidiable nube privada… Vamos, que además es innecesario el viaje.

Estas historias son reflejo de lo que está pasando, de cómo las grandes corporaciones con fortísima influencia en la configuración de nuestras sociedades están atenazando aún más nuestra sociedad, aprovechando la circunstancia, aunque nos hayamos dado normas que no se cumplen. Es fácil darse cuenta, pero es que hay mucho mequetrefe justificando lo injustificable. Hay tecnología alternativa, para hacer lo mismo, y mejor… pero no hay (o no suficientes) políticas públicas impulsándolas. Un ejemplo: el pasado fin de semana fui invitado a impartir una conferencia que titulé “El feudalismo de los datos” [Archive.Org], conectando con una valoración de quien fuera Director de la Agencia Española de Protección de Datos, que hablaba de los señores de los datos, y del capitalismo salvaje de la vigilancia permanente (algo sabrá cuando dice que acoge como buena la definición de nuestro modelo económico como “surveillance capitalism” mantenida por la profesora Zuboff, de la Universidad de Hardvard, y gran número de relevantes especialistas) (pude ampliar el concepto en el taller sobre la App Radar COVID [Archive.Org]). Lo interesante fue que en ese congreso, EsLibre-2020 [Archive.Org], acogido por la Universidad Rey Juan Carlos, se utilizaron programas de fuentes abiertas, plenamente disponibles para los colegios, que no deja rastro a las grandes corporaciones: fue totalmente on-line, grabado al mismo tiempo, con cinco salas en paralelo gestionadas en un único ordenador (ciertamente potente) para unas 300 personas, vídeo, audio, pizarra, escritorio, vídeos pregrabados... todo fue posible fácil. Nadie echó en falta ningún recurso de los ofrecidos por los todopoderosos señores de los datos. Sirva como ejemplo de los proyectos que están tardando en implementarse...

El TJUE una y otra vez tumba dicho modelo de neocapitalismo con el que Estados Unidos protege a sus empresas, por incompatible con los valores europeos (anuló el acuerdo de puerto seguro en 2016 [Archive.Org], y ahora, en julio de 2020, declara inválido el escudo de privacidad [Archive.Org] que pretendía sustituirlo), pero el mercado impone otra cosa, y vuelven a la carga. El mismo Alto Tribunal europeo aclara que las Administraciones Públicas no pueden (o sólo bajo unos muy estrictos requisitos) usar redes sociales, y ahí está el Gobierno habilitando canales de WhatsApp, o la RTVE poniéndolo como forma principal de participar en sus programas... A los poderes públicos, a los políticos, cumplan las leyes, atiendan las actuales emergencias, y creen canales públicos libres para la relación con la ciudadanía, no acrecienten nuestro vasallaje. A la ciudadanía ¿qué tal si nos organizamos? Propongo crear una Fundación que forme, gestione proyectos alternativos, de servicios de red básicos, y formación a la tan necesitada Administración Pública. La tenemos que salvar entre todos, porque ella es la que nos puede salvar a nosotros de este modelo de sociedad al que estamos, hoy por hoy, abocados.

Luis Fajardo López es doctor en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, ha sido Juez, abogado especializado en TICs, y Delegado de Protección de Datos de la Universidad de la Laguna. Es profesor de Derecho civil de dicha Universidad. @lfajardo@silba.me

[ Versiones de este artículo: PDF | Prensa ]
Este artículo fue publicado originalmente en ElDiario.es, sección Opinión de Canarias Ahora, del 23 de septiembre de 2020: ver

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